LESIÓN DE ISQUIOSURALES Y FACTORES A TENER EN CUENTA PARA SU PREVENCIÓN

prevención lesion isquiotibiales

La lesión de la musculatura isquiosural es una de las lesiones más comunes en atletas, futbolistas o jugadores de rugby principalmente, y además de ser una lesión frecuente, tiene un porcentaje alto de recidivas.

Afecta a aquellos deportes en los que predominan las aceleraciones, acciones a alta velocidad y cambios de dirección, y normalmente afecta al bíceps femoral en su porción larga.

Debido a la transcendencia que tiene esta lesión en los deportistas, es crucial saber cuáles son  los factores de riesgo que pueden propiciar la rotura isquiotibial, a continuación se desarrolla cada uno de ellos según la evidencia científica existente.

  • Lesión previa

Parece ser el factor más determinante, de manera que diferentes estudios afirman que deportistas con lesión previa pueden tener de 2 a 6 veces más probabilidades de volver a lesionarse.

En este apartado influyen una rehabilitación inadecuada, una vuelta a la actividad demasiado prematura y el riesgo intrínseco que genera la propia lesión.

Además de esto, afectaciones en el pubis, lesiones en tríceps sural y lesiones de cuádriceps pueden aumentar el riesgo de sufrir lesiones en la musculatura isquiosural.

  • Fuerza

La fuerza de la propia musculatura isquiotibial puede ser considerada un factor de riesgo para la rotura isquiosural, pero la evidencia al respecto no es ni mucho menos determinante.

En cuanto a los imbalances musculares, tampoco hay una evidencia clara, pero hay estudios importantes que muestran una relación entre la lesión y la diferencia de fuerza entre los isquiotibiales de una pierna y otra, en detrimento del miembro lesionado, y sobre todo parece que sí hay una relación entre el riesgo de sufrir una lesión isquiotibial y el ratio H/Q (Isquios/cuádriceps), que además se relaciona a su vez con la capacidad excéntrica de la musculatura isquiosural.

  • Flexibilidad

No hay evidencia científica para afirmar que la falta de flexibilidad en la musculatura isquiosural tenga relación con la lesión de la propia musculatura.

En cambio parece ser que si hay relación entre la lesión y la falta de flexibilidad en la musculatura de cuádriceps y flexores de cadera.

  • Fatiga muscular

La aparición de la fatiga es un factor de riesgo claro, afecta al sistema nervioso central y periférico, así como a factores locales. Con fatiga se observa alteración de la técnica de carrera, pérdida de control motor y pérdida de capacidad excéntrica.

  • Alteraciones lumbo-pélvicas

Hay evidencia científica suficiente para hablar de que existe una relación entre distintas disfunciones a nivel lumbo-pélvico y la lesión isquiosural.

La lesión de la musculatura isquiosural es una de las lesiones más comunes en atletas, futbolistas o jugadores de rugby principalmente, y además de ser una lesión frecuente, tiene un porcentaje alto de recidivas.

Afecta a aquellos deportes en los que predominan las aceleraciones, acciones a alta velocidad y cambios de dirección, y normalmente afecta al bíceps femoral en su porción larga.

Debido a la transcendencia que tiene esta lesión en los deportistas, es crucial saber cuáles son  los factores de riesgo que pueden propiciar la rotura isquiotibial, a continuación se desarrolla cada uno de ellos según la evidencia científica existente.

  • Lesión previa

Parece ser el factor más determinante, de manera que diferentes estudios afirman que deportistas con lesión previa pueden tener de 2 a 6 veces más probabilidades de volver a lesionarse.

En este apartado influyen una rehabilitación inadecuada, una vuelta a la actividad demasiado prematura y el riesgo intrínseco que genera la propia lesión.

Además de esto, afectaciones en el pubis, lesiones en tríceps sural y lesiones de cuádriceps pueden aumentar el riesgo de sufrir lesiones en la musculatura isquiosural.

  • Fuerza

La fuerza de la propia musculatura isquiotibial puede ser considerada un factor de riesgo para la rotura isquiosural, pero la evidencia al respecto no es ni mucho menos determinante.

En cuanto a los imbalances musculares, tampoco hay una evidencia clara, pero hay estudios importantes que muestran una relación entre la lesión y la diferencia de fuerza entre los isquiotibiales de una pierna y otra, en detrimento del miembro lesionado, y sobre todo parece que sí hay una relación entre el riesgo de sufrir una lesión isquiotibial y el ratio H/Q (Isquios/cuádriceps), que además se relaciona a su vez con la capacidad excéntrica de la musculatura isquiosural.

  • Flexibilidad

No hay evidencia científica para afirmar que la falta de flexibilidad en la musculatura isquiosural tenga relación con la lesión de la propia musculatura.

En cambio parece ser que si hay relación entre la lesión y la falta de flexibilidad en la musculatura de cuádriceps y flexores de cadera.

  • Fatiga muscular

La aparición de la fatiga es un factor de riesgo claro, afecta al sistema nervioso central y periférico, así como a factores locales. Con fatiga se observa alteración de la técnica de carrera, pérdida de control motor y pérdida de capacidad excéntrica.

  • Alteraciones lumbo-pélvicas

Hay evidencia científica suficiente para hablar de que existe una relación entre distintas disfunciones a nivel lumbo-pélvico y la lesión isquiosural.

Estas disfunciones son la falta de flexibilidad en flexores de cadera, la hiperlordosis o lordosis excesiva, la tendencia a la inclinación anterior de la pelvis, y los atrapamientos nerviosos y cambios degenerativos en L5-S1.

  • Otros factores:

Serían factores relacionados con la edad, peso, raza y calentamiento previo.

Como conclusión, resulta fundamental entender esta lesión como una lesión multifactorial, y analizar cada uno de los factores para intentar abordar un programa de intervención lo más individualizado y efectivo posible.

Para más información, se puede consultar una revisión muy completa de la cual se ha obtenido la información de este artículo llamada  “Revisión sobre la lesión de la musculatura isquiotibial en el deporte: factores de riesgo y estrategias para su prevención”, de los siguientes autores: M. de Hoyo; J. Naranjo-Orellanab; L. Carrasco; B. Sañudo; J. J. Jiménez-Barroca y S. Domínguez-Cobo.

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